Daily Archives: August 16, 2016

Nuestra travesía

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A decir verdad, ninguna playa, o casi ninguna, se compara en belleza natural con las playas que tenemos en México, ya que la belleza natural en este país es verdaderamente fuera de serie. La calidad de nuestra arena y la belleza de los colores de nuestro mar, en verdad parecen ser de otro lado muy lejano al mundo terrenal.

La razón por la que digo esto con toda convicción es porque conozco muchas, o más bien, la mayoría de las playas en el mundo; es por esto que tengo un suelo fértil de donde mis opiniones puedan salir.

pichilingue

El año pasado, un grupo de amigos y yo decidimos utilizar verdaderamente un barco, que compramos entre varios de nosotros para darle la vuelta al mundo y conocer muchas de las playas de nuestro querido mundo.

Zarpamos del puerto de Acapulco, después de pasar tres días ahí afinando las últimas preparaciones de nuestro gran viaje.

Salimos de la bahía de Pichilingue; poco tiempo después, entrando a mar abierto, donde tornamos la nave hacia el suroeste a buen paso, a modo de llegar hasta las aguas del canal de Panamá, para cruzar aquel legendario estrecho que ha facilitado las rutas de muchísimas embarcaciones, a modo de poder cruzar del océano Pacifico (de Pacífico no tiene nada) al Atlántico, donde habríamos de recorrer todo el perímetro del  mar Caribe, cuyas hermosas aguas simplemente me recordaban a las aguas de nuestra gran Riviera Maya; para mí, en cuanto a playas se refiere, es el lugar más hermoso del mundo entero.

De ahí zarpamos hacia el noreste, a un paso normal pero constante, durante un tiempo de tres semanas, que fue el tiempo que nos tomó cruzar el legendario y profundo océano Atlántico.

mar-caribe

Durante nuestra travesía por aquella ruta tuvimos constantes visitantes; más que nada, grupos de delfines, quienes parecen disfrutar al cerciorarse que su velocidad es mucho mayor a la de los barcos, dando un gran concierto de acrobacias a la misma vez y mostrando su gran inteligencia.

Me gustaba mucho sentarme en los comedores de mármol de la embarcación por horas enteras, a ver a estos maravillosos animales demostrar sus habilidades.

Al haber cruzado el Atlántico, dimos un giro un poco más brusco hacia el norte y utilizamos velocidades un poco mayores, a modo de hacer frente a un par de corrientes capaces de sacar a cualquier embarcación de curso y perderla  a la merced del gran océano.

De este modo, rodeamos las costas de las islas británicas, hasta llegar las islas Shetland, donde pasamos un par de días antes de bajar hacia el sur, sobre las aguas del Mar del Norte, hasta llegar como un gran gancho hacia las aguas del Canal de la Mancha, donde nos apegamos hacia la costa norte de Francia, contemplando  todos los hermosos pueblos que ahí se posan, incluyendo los puntos donde los aliados desembarcaron en la segunda guerra mundial, cuando liberaron a Europa del terror Nazi.

islas_shetland

De este modo y con este mismo método, continuamos por toda la costa oeste de Francia y España, hasta cruzar por el estrecho de Gibraltar, para entrar a las aguas del mar Mediterráneo, donde visitamos pequeñas islas francesas, italianas, griegas y finalmente, hasta llegar las costas croatas.

Para nuestro regreso, bajamos por el Mediterráneo, tomando las aguas del gran canal de Suez, lo que nos sacó al mar Rojo y subsecuentemente al Golfo Pérsico, sobre el cual navegamos hasta las costas sudafricanas para tomar el norte y hacer una parada en la isla portuguesa de Madeira.

Después de una semana en aquella isla, regresamos por el Atlántico hasta llegar al puerto de Veracruz.