Daily Archives: November 24, 2016

Las tradiciones nos unen y también nos marcan

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Se acercan las fechas más esperadas por toda la familia, en especial por los peques y son las fiestas de diciembre.

En México celebramos la Noche Buena rodeados de la familia y nos reunimos para recibir un nuevo año.

Además de estos dos días especiales, también se suelen realizar en muchos lugares del país las tradicionales posadas que, como indica la tradición, comienzan a partir del 15 de diciembre y concluyen el mismo 24 de diciembre.

En lo personal, mi niñez fue una época maravillosa desde que iniciaba diciembre, cuando las luces comenzaban a vestir desde las casas hasta los edificios y centros comerciales.

En todos lados se veían los arreglos de navidad y hermosos árboles mostraban orgullosos sus diferentes adornos. Algunos hechos en casa otros comprados con meses de antelación.

Incluso existen familias que llegan a sacar adornos y reliquias que han pasado de generación en generación, en especial los que tienen que ver con los Nacimientos.

El colocar un Nacimiento, ya sea junto al árbol o en algún lugar especial, también es una tradición muy nuestra.

Te mencioné que mi niñez quedó marcada con estas fechas, porque mientras llegaban las vacaciones, en la escuela teníamos una celebración especial, donde las piñatas y las colaciones eran el centro de nuestra atención.

En la calle donde vivíamos, todos los vecinos se distribuían las fechas de las posadas, por lo que durante 8 noches consecutivas salíamos a la tradicional posada.

luzbengala

Cada día era una celebración especial, ya que al juntarse dos o tres casas por fecha ofrecían la peregrinación, una cena, el delicioso ponche, las piñatas y los aguinaldos.

Comenzábamos con “pedir posada” y acompañábamos la procesión cantando con velitas y luces. Después pasábamos a las piñatas, donde la diversión tomaba más ahínco.

En ese entonces, las piñatas contenían fruta, entre limas, naranjas, jícamas y cacahuates, era una fantástica oportunidad para ser intrépidos, porque la piñatas eran de barro, hermosamente adornadas, así que entre el pegarle y que no te cayera un trozo, era el mayor de los retos.

Continuábamos entonces con la cena, una vez que las piñatas se acabaran, y aquí la diversión se hacía más grande, porque lo niños corríamos y jugábamos con toda libertad mientras los adultos se reunían a platicar en aquellas noches heladas de invierno.

Así sucedían los días hasta que, llegado el momento de partir con la familia cambiábamos de sede.

San Miguel de Allende, Guanajuato, era el destino y en ese lugar las fiestas decembrinas tienen un brillo inigualable. Los Nacimientos se veían por todos lados, olía a caña, ponche, canela, guayaba.

Caminar por aquellas estrechas calles, ya sea de día o de noche, tenía ese mágico color, los aromas te envolvían y tus ojos disfrutaban de fantásticos adornos que cubrían fachadas y árboles.

Así fue mi niñez y mi juventud. Añoro aquellos días, ya que en la ciudad en donde actualmente vivimos, ahora con mi esposo e hijos, las cosas suelen ser diferentes.

En fin, la idea es poder conservar lo más posible las tradiciones y es así que con mis vecinos hemos buscado recrear parte de esta época. Para los niños será toda una sorpresa y para los adultos será como retroceder en el tiempo.

Las tradiciones nos unen y también nos marcan… ¿Qué tradición te ha marcado a ti?